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preto de Casar, Cantabria (España)

La vía verde del Pilugo (o Pelurgo o Pilurgo), también conocida como la ruta de los Túneles de Udías, es una senda que aprovecha el trazado de un antiguo ferrocarril minero entre Cobijón y la mina Peñamontero, en el término municipal de Udías. Es una ruta muy bonita pues transcurre junto al Hoyo de Pilurgo, que es un poljé, o valle sin salida fluvial externa, muy tranquilo al no tener ninguna población. Conoceremos en esta ruta esa bonita senda y nos acercaremos luego a la costa en las inmediaciones de Toñanes. Como guinda de esta completa ruta ascenderemos al Cristo de Oreña, estatua de grandes dimensiones y casi desconocida situada en lo alto del monte Los Canales, cerca de Oreña.

Salimos de Casar de Periedo en una mañana calurosa para subir por la pista que asciende hacia Bustablado por la zona conocida como La Solariega. Mientras subimos por la pista podemos ver el monte cubierto de Eucaliptos y prados para el ganado. Al alcanzar la carretera giramos a la izquierda y enseguida a la derecha para llegar hasta el pueblo de Toporias. Un poco más allá, en Cobijón, abandonamos la carretera por la derecha y enseguida llegamos al cartel que anuncia el inicio de la Vía Verde de Pilugo. El camino transcurre con poca pendiente y rodeado de espesa vegetación que casi oculta la luz del sol en algunos puntos y aporta un poco de frescor que se agadece en este día tan caluroso.

La senda atraviesa dos túneles en los que es recomendable llevar una luz para no tropezarse. Entre ambos túneles tenemos bonitas vistas del poljé llamado el Hoyo de Pilurgo. La vía verde acaba en las antiguas instalaciones de la mina y luego continúa en una pista por el bosque de eucalipto. Es un camino divertido, con muchas piedras pero ciclable. Al principio es de ascenso, y enseguida se convierte en un divertido descenso hacia una carretera local cercana a Cóbreces. Al alcanzar la carretera giramos a la derecha y luego en Cóbreces a la izquierda, en dirección a la costa.

Comenzamos ahora la parte costera de esta ruta. Desde cerca de la playa de Luaña intentamos acercarnos a la orilla lo más posible para visitar los bonitos acantilados y ensenadas que hay en esta parte de la costa de Cantabria. Desde la punta de la Rebollera podemos ver el pueblo de Trasierra con los Picos de Europa recortándose sobre el horizonte. Nos acercamos hacia la ensenada del Molino Bolao y contemplamos los acantilados que se alzan sobre la mar tranquila de un día sin viento. Desde el molino no encontramos el paso por el Arroyo de la Presa, por lo que debemos retroceder hacia la carretera y avanzar por ella hasta Toñanes.

En Toñanes nos acercamos de nuevo hacia los acantilados para visitar la punta y ensenada de Carrastrada. Después volvemos a la carretera para acercarnos a Oreña, poniendo así fin a la parte costera de nuestra ruta de hoy.

Desde Oreña tomamos el camino que por el monte de Los Canales sube hasta el Cristo de Oreña. La última parte de la subida es de gran pendiente y con las piedras que tiene resulta escasamente ciclable en el ascenso. El esfuerzo tiene recompensa pues arriba podremos contemplar el curioso Cristo de Oreña. Parece que se construyó con la donación de un acaudalado hombre de negocios de Puebla (México), llamado Florentino Pino, con objeto de ser visible desde el valle, pero los crecidos eucaliptos actualmente impiden la visión desde abajo.

Para el regreso volvemos por la pista de ascenso unos doscientos metros hasta llegar al cruce con la pista principal, donde giramos a la derecha para ascender hasta la pista que recorre de Norte a Sur la cresta, hacia la ermita de San Roque. Después realizamos un rápido descenso al coche por carreteras locales que atraviesan los barrios de Fresnedo y Lloredo, hasta alcanzar Casar de Periedo. Ha sido una ruta muy completa de gran belleza, en la que hemos disfrutado de paisajes de muy distinta naturaleza.

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    Si quieres, puedes o esta ruta