-
-
472 m
261 m
0
14
27
54,4 km

Vista 12150 veces, descargada 379 veces

preto de Melide, Galicia (España)

DIA 10. MELIDE - SANTIAGO DE COMPOSTELA (54 Km)

Comienza el ultimo día, cuando me despierto para variar no queda nadie en la habitación. Me levanto cuando entra Raúl que viene ya desayunado y nos ponemos con el ritual de preparar las alforjas. La verdad que yo soy lento pero el amigo me gana de calle como he podido ir comprobando día tras día viendo que su bici siempre era la ultima en salir del albergue, así que me comenta que me vaya adelantando, cojo mis cosas y salgo a desayunar.

Después de un buen desayuno continuo el camino que sigue siendo un continuo rompepiernas pero gracias a la energía que da saber que ese día acabaré en Santiago se lleva mucho mejor. Antes de llegar a Arzua alcanzo a los dos Leoneses que para no variar se estaban sacándo fotos. Continuamos un rato juntos, con estos dos las risas están aseguradas pero cada dos por tres se están parando para sacar fotos y en las bajadas se quedan muy atrás. Por lo que después de una bajada al al ver que no me alcanzan opto por seguir de nuevo a mi aire.

A medida que me voy acercando a Santiago noto que en mi cara se dibuja un sonrisa que ni las duras rampas consiguen borrar. Ya estoy ansioso por llegar al Monte de gozo y poder ver la ciudad a mis pies, pero ese momento no llega, sólo otro alto y otra bajada. Hasta a tan sólo 5 Km escasos de llegar mi destino a aparece el famoso monumento. Hago una parada en la ermita para sellar por penúltima vez mi acreditación y comprar un refresco bien fresquito antes de acercarme el monumento a hacer un ultimo descanso y disfrutar del momento de ver Santiago a mis pies.

Después del descanso y ver que no se ve mucho Santiago desde allí, unas fotos de recuerdo y dejo atrás Monte do Gozo para descender rápidamente hasta Santiago cruzando la periferia hasta acercarme al centro antiguo con sus calles adoquinadas. En cuanto empiezo a ver ya las torres de la catedral de Santiago y a 800 metros escasos de la la plaza de Obradoiro noto que he pinchado la rueda.

Me tomo con humor el tener una avería a escasos metros del final, así que me bajo de la bici y meto presión a la rueda. La dejo más o menos hinchada y continuo pero a los doscientos metros tengo que volver a parar, la rueda ha perdido de nuevo toda la presión. Ya no me hace tanta gracia y refunfuñando vuelvo a hinchar la rueda para continuar, pero de nuevo, se deshincha rápidamente. Parece que el liquido no puede sellar el pinchazo y me empiezo a desesperar. Con las ganas que tengo por llegar ya me da igual, no me lo pienso dos veces y continuo con la rueda totalmente deshinchada. La gente por la calle empieza a mirarme raro y avisarme de que iba pinchado, pero yo todo loco para adelante. Así sigo hasta que llego a escasos 100 m de la plaza Obradoiro y ya me es imposible continuar, la cubierta se ha salido completamente de la llanta y la cámara empieza a sangrar liquido verde. Ya no es momento de cambiar la cámara, quiero llegar ya, así que empiezo a empujar la bici y descender la escalinatas que dan acceso a la plaza mientras un gaitero toca su música. Por fin entro en la plaza cuando mi rueda trasera se bloquea completamente, la cámara se enroscado en el disco de freno y ya no rueda. Pero he dicho que no voy a parar y arrastro literalmente la bici con su pesada carga hasta el centro de la plaza. Llegueeeeeee!!!

Tiro la bici al suelo y mientras voy quitándome guantes, casco y dejándolo todo esparcido por el suelo veo a mi alrededor a otros peregrinos que acaban de llegar como yo y que están tirados por el suelo. Ya sentado yo también en medio de la plaza voy relajándome y asimilando que el objetivo ya esta conseguido. Empiezo a disfrutar del momento observando la catedral mientras por mi cabeza empieza a pasar un y ahora qué? Llevo diez días pensando en llegar hasta aquí y ahora que ya he llegado no qué hacer. Como en un principio no tenia pensado llegar hasta aquí no tenia organizado qué hacer cuando llegará ni tampoco la vuelta.

Después de un rato allí tirado me pongo en pie de nuevo y arrastro la bici hasta los soportales que hay en frente de la catedral buscando una sombra para arreglar mi rueda trasera. Desmonto la rueda y veo el jodido pincho que ha echo que después de rodar casi 800 Km para llegar hasta aquí haya tenido que terminar mi camino andando. Mientras reparo la rueda veo que entra Raúl en la plaza y le pego un grito, se acerca hasta mi y fundimos nuestras manos en señal de triunfo.

Después de arreglar la rueda, nos sacamos unas fotos juntos y nos acercamos a la catedral. Allí que volvemos a abandonar las bicis en la entrada de la catedral para hacer una visita a la catedral y al santo. Como hay mucha cola para dar el tradicional abrazo al santo decidimos volver más tarde. Salimos de allí para dirigimos a la oficina del peregrino a sellar por ultima vez nuestra credencial y recoger la Compostela que acredita que hemos culminado con éxito nuestra peregrinación.

Una vez conseguida la Compostela volvemos a abandonar allí mismo otra vez las bicis y nos vamos en busca de información de cómo volver a nuestras casas. Pasamos por la oficina de información donde en un mapa nos marcan albergues y las oficinas de Renfe, nos acercamos hasta la oficina de esta úlitma y después de informarnos ni a uno ni a otro nos convence la idea de volver en Tren. Yo debería esperar a mañana temprano a coger un tren hasta Ourense, para luego coger otro que me llevaría hasta Vitoria. Así que descarto la posibilidad de volver en tren. Volvemos de nuevo hasta las oficina del peregrino donde habíamos dejados las bicis y estaba el punto de información y taquilla de los autobuses Alsa.

Cuando llegamos allí y mientras esperamos a que abran nos encontramos con Alex, un chico de un pueblito de cataluña que con tan sólo 15 años se había hecho el camino en solitario, con él ya había coincidido ayer en la puerta de la tienda de bicis de Sarria y resultaba que llevaba atado a su equipaje la rueda que yo había desechado allí. Le pregunto si le habían cobrado algo por ella y me dice no, que se la pidió al de la tienda y que algo aprovecharía de ella. Ahí estamos un rato de charla hasta que abren la taquilla de Alsa y nos acercamos a informarnos.

Me dan dos posibilidades una la de esperar a mañana a un autobús tempranero donde podría meter la bici embalada en film de plástico, por lo que tendría que hacer una noche más aquí y viajar al día siguiente todo el día hasta Bilbao para luego a la tarde noche tener que volver a casa pedaleando, cosa que ya no me apetecía nada de nada. Y una segunda opción más interesante que era coger una autobús esa misma noche y estar por la mañana en casa mandando la bici con las alforjas y todo por mensajería desde la misma estación de autobuses para recibirla cómodamente en mi casa en un par de días. Obviamente cojo esta segunda opción, y como yo Raúl y Alex hacen lo mismo.

Con los billetes en la mano decidimos buscar un albergue donde poder ducharnos y cambiarnos para ponernos la ropa con la que volver a casa. Nos dicen que en el Albergue Seminario Menor por 3 € podemos hacerlo y allí nos dirigimos. Nos recibe la mismísima Eva del pecado con un vestidito rojo que casi nos hace perder la expiación de todos nuestros pecados que acabábamos de conseguir. Después de ducharnos y prepararnos para la vuelta salimos de allí antes de que Eva nos convenza para quedarnos a hacer carrera en el seminario dirigiendonos hasta la estación de autobuses para dejar nuestras bicis.

En la misma taquilla de Alsa entregamos nuestras bicis con las alforjas. Ya liberados de toda carga nos dirigimos de nuevo a la Catedral donde esta vez si que conseguimos visitar al santo sin tener que hacer colas para darle el tradicional abrazo. Mientras nos damos una vuelta por los aledaños de la catedral buscando un sitio donde tomar algo nos encontramos en unta terraza con Juan el valenciano, nos ponemos al día de las ultimas etapas y nos despedimos hasta otra ocasión. Siguiendo con el paseo decidimos cenar algo ya que el autobús de Raúl salia pronto así que le damos a elegir al benjamín del grupo el tipo de comida, nos dice que tiene antojo de pizza por lo que buscamos una pizzeria y cenamos los tres.

Tras cenar el amigo Raúl se despide de nosotros y se dirige ya hacia su autobús. Alex y yo aún tenemos tiempo para vagabundear un rato más por allí ya que mi bus salia a las once de la noche y el suyo a las 6 de la mañana. Poco a poco nos vamos acercándonos hasta la estación de autobuses y ya allí mientras yo espero la hora de mi bus Alex busca un enchufe desesperadamente donde cargar su móvil para que se le hiciese más amena la espera hasta la salida del suyo. Llega mi hora y me despido de Alex y de Santiago hasta otra ocasión.

Una vez en el bus compruebo que es un bus normal y corriente, no tan cómodo como los habituales que hacen los viajes directos hasta destino. Intento dormir un poco, pero al cabo de un rato me doy cuenta que efectivamente ese bus no era tan directo como yo le había entendido al que me vendió el billete, me dijo que sólo paraba una vez a descansar, por lo que interprete que era directo. ¡¡¡Error!!! el maldito autobús paraba cada dos por tres recogiendo y dejando gente por lo que apenas pego ojo en toda la noche.

A las nueve de la mañana llego a Termibus en Bilbao, cojo el metro y luego un tren hasta Usansolo donde hago una visita a mis padres y recojo las llaves de mi coche que el amigo Juanan me había dejado allí. Cuando intento arrancar el coche ¡ohh sorpresa! el coche no arrancaba, la batería había muerto y al final tienen que venir a buscarme con unas pinzas para poder arrancarlo. Poco después llego al fin a mi casa, hogar dulce hogar. Hora de descansar, digerir lo conseguido y soñar con la próxima aventura.

Ver más external

Comentarios

    Si quieres, puedes o esta ruta