julk

Tempo  11 horas 45 minutos

Coordenadas 6488

Fecha de subida 15 de octubre de 2015

Fecha de realización septiembre 2015

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906 m
-1 m
0
21
43
85,36 km

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preto de Pontevedra, Galicia (España)

Después de haber paseado por la noche por el tranquilo centro de esta acogedora ciudad, reemprendo la marcha donde lo había dejado la noche anterior, frente a las estaciones de tren y autobús. En este mismo espacio aparece, en el suelo, una placa que nos recuerda que estamos sobre el trazado de la vía romana XIX, trazada en la época de Augusto, y que ya he seguido en anteriores etapas.

Sea como fuere, sin solución de continuidad me dirijo a buscar el río Gafos, en cuyo nacimiento me aprovisioné de agua ayer mismo, y cuyo curso sigo durante casi 2 kilómetros por un parque urbano, bien acondicionado para la bicicleta y que permite cruzar tranquilamente la ciudad para llegar a la zona de la ría.

En este espacio abierto pedaleamos por el carril bici y nos vamos entreteniendo con los distintos puentes que salvan la corriente del río Lérez en su desembocadura en el océano atlántico: desde los más clásicos hasta los más atrevidos, uno tras otro desfilan a nuestra vista mientras empujamos la bicicleta por esta vía sin desnivel, compartida por más usuarios como nosotros y otros que van a pie o sobre patines.

Sin perder de vista este río vamos dejando atrás las construcciones de la ciudad y nos adentramos en lo que panel vertical denomina senda do Lérez, un camino de un par de metros de ancho y que durante aproximadamente cuatro kilómetros y medio nos ayuda a ganar altura poco a poco, disfrutando de un entorno apacible y muy arbolado y que a estas horas de la mañana está poco transitado.

El final de esta senda nos sorprende con un rápido ascenso que nos deja en el trazado de la carretera nacional que va a Ourense, y que nosotros cogemos durante unos metros para posteriormente unirnos a la PO 542, en dirección Bora. De hecho, justo en esa población, y tras 1.3 kms de carretera, nos apartamos a la izquierda, para pasar frente a un campo de fútbol y entrar en una pista de tierra que nos anticipa lo que nos depara la que será jornada con más acumulado: subida, mucha subida.

Esta pista no tiene más complicación que el desnivel, y por tanto la vamos negociando con resignación. Son 1.4 kms en los que ascendemos 120 metros, y termina en un tramo asfaltado que nos enlaza con la PO 532, carretera de Pontecaldelas, nuestro destino cercano. Pero no llegaremos tan pronto...

1200 metros en los que más de un “carretero” se enfada con nosotros y nos adelanta sin saludar nos recuerdan que nuestro hábitat es otro; por ello, giramos a la derecha para meternos en una pista que acompaña un gasoducto y llevarnos al parque empresarial de O Campiño, que por ser domingo presenta un aspecto algo apocalíptico.

Lo atravesamos y, nada más enfilar la carretera de Xustáns, giramos a la izquierda para adentrarnos en un sendero empedrado de esos con los que hemos soñado más de una vez: estrecho, con aspecto de llevar ahí mas de un siglo, y con el toque justo de dificultad. Lo cierto es que por tramos la maleza roza contra nuestras alforjas, pero podemos usarlo con tranquilidad porque con tanta piedra no parece fácil que se vaya a cerrar en breve.

En este camino encontramos un hermoso molino, el muiño do crego, que se encuentra en una zona anegada aún a pesar de que llevamos muchos días sin que caiga agua de lluvia.

Salimos a una carretera y se advierten casas. En el suelo, muchos vasos de plástico que delatan sobre la celebración de una fiesta recientemente; estamos en Xustáns, aldea en la que encontramos un adornado cruceiro y la iglesia de San Martiño de Xustáns, barroca del s.XVII.

Dejamos atrás Xustáns y vamos enlazando senderos entre casas que pronto se alejan zonas habitadas y de pronto, en medio de un prado solitario, encontramos una hermosa ermita, la de San Vicente de Parada, igualmente barroca aunque con elementos románicos.

Reemprendemos la marcha y tomamos una pista que se convierte en un estrecho sendero, típico de pescadores, y que en efecto acompaña a un riachuelo, el San Vicente. Este vial se encuentra en perfecto estado y nos permite pasar un kilómetro y medio disfrutando de un pedaleo por un entorno idílico, con poco desnivel y mucha paz; eso a día de hoy, porque encontramos alguna señal con la leyenda “BTT” que denotan que forma parte de la ruta que organiza el club de Pontecaldelas. Este sendero se termina cuando, tras cruzar el riachuelo por un hermoso puente, nos alejamos de la corriente.

Continuamos unos metros por pista hasta encontrar de nuevo la carretera PO 532, ya muy cerca de Pontecaldelas, concretamente en la aldea de Tourón. Y, como si fuera un mensaje subliminal, nos damos de bruces con el cartel que indica de la existencia del área arqueológica que lleva el nombre de la aldea. En este viaje no lo hemos hecho, pero recomendamos la visita (el lugar dista como a un kilómetro del panel) a todos los viajeros interesados en petroglifos.

2,5 kms por la anteriormente citada carretera, y llegamos a la cabecera de la comarca: Pontecaldelas. Pero no nos detenemos en su playa fluvial, denominada de A Calzada; en vez de tomar rumbo río arriba, donde encontraríamos un paseo de un kilómetro al final del cual está el arenal, vamos río abajo, por lo que dejamos la oportunidad de visitar la primera playa fluvial con bandera azul de toda Galicia, y segundo de España, después del arenal de Orellana la Vieja, en la comunidad de Extremadura.

Como he comentado, tomamos el rumbo de las aguas no sin antes bajar a sacar una foto en una zona de rápidos, y seguimos por el antiguo trazado de la carretera hasta que se funde con la actual PO 244. Pero no por mucho tiempo, porque la primera población que aparece en esta carretera, A Roca, es nuestro siguiente destino.

Descendemos entre sus casas y pronto llegamos a una zona llana, donde aparece -de nuevo- una línea de agua canalizada por grandes tuberías. En este punto encontramos una vecina que, muy amable, nos acompaña hasta la cascada de A Roca. Gracias a ella la localizamos, puesto que el acceso es muy complicado y no está en absoluto señalizado.

Dejamos la bicicleta en un pequeño sendero que baja acusadamente y poco a poco vamos descendiendo entre la maleza, intuyendo el camino. Nuestras zapatillas son óptimas para pedalear, pero muerden mal la tierra suelta y tampoco ofrecen mucha confianza pasando de roca en roca húmedo, por lo que extremamos el cuidado. Lo que encontramos es la espectacular vista de una pequeña cascada que muere en un remanso de agua, lo que en Galicia se conoce como “poza”. No sé si nos gusta más por si mismo o por el entorno, dado lo poco accesible y la dificultad de acceder: la cuestión es que nos merece la pena el desvío. Puedes juzgarlo por ti mismo viendo el pequeño vídeo que he grabado sobre el terreno.

Volvemos a coger la bici y seguimos el camino del canal de Silvoso mientras nos resulta posible. En este momento, volvemos a ascender a la carretera PO 244 para tomar camino hacia la ermita de Santa Comba de Rebordelo, también conocido como de la Virgen de la Salud, protagonista de una multitudinaria romería el fin de semana siguiente al domingo de pascua, y que domina la colina desde la que se puede contemplar el valle que forma el río Verdugo a su paso.

Descendemos alternando carreteras solitarias con pistas con encanto y en buen estado hasta que llegamos a la aldea de A Esfarrapa: aquí encontramos el primer cartel que anuncia la ruta dos arrieiros, también conocida como Camiño Real, y que une las poblaciones de Marcón con Forzáns, a donde nos dirigimos. Este sendero constituía la principal vía de comunicación entre Ribadavia e Pontevedra, y desde el siglo XV se empleó para transportar el vino desde Ribadavia a Pontevedra, para ser posteriormente comercializado en el País Vasco y en la Bretaña Francesa. Ya en el siglo XVII, el vino “ribeiro” era embarcado en el puerto de Pontevedra con destino a Santander, País Vasco y Asturias, así como América y algunos países europeos. Para llegar con el vino a Pontevedra desde Ribadavia, los arrieros debían cruzar con sus mulas las sierras del Faro y del Suído, por donde pasaremos más tarde.


Llegamos a la aldea de Forzáns, donde encontramos la iglesia con una gran panteón y un curioso peto de ánimas. También un lavadero con fuente en el que reponer líquidos, al igual que un restaurante si lo necesitamos.

Tras encontrar el panel de la ruta, tomamos la PO 255 durante 2 kilómetros que nos pasan volando, puesto que a la inclinación favorable hay que unir que a cada margen de la vía hay sendas hileras de plátanos de sombra que proyectan su sombra sobre el firme, dando la impresión de circular por un frondoso bosque.


En esto cruzamos el río Oitavén y entramos en el concello de A Lama, que nos recibe con una acogedora playa fluvial, llamada de Gaxate como la aldea en la que se ubica, y con el panel de una nueva ruta senderista, la del “sendero da Freixa”. Este es nuestro nuevo destino.

Un par de cientos de metros más por asfalto, y nos desviamos por un sendero empedrado y con fuerte pendiente que nos pone a prueba nuevamente, y tras una pelea desigual logramos entrar en la aldea de Paradela. Pedaleando entre las estrechas calles de la aldea encontramos la capilla de Nuestra Señora de la Anunciación, donde una lápida dice: “estando loco Pedro González, su mujer pidió a esta santa con toda devoción, y le ofreció esta capilla. Al sentarse Pedro González en esta piedra, se puso completamente bien”. Bonita historia, aunque seguramente discutible...

Bien, dejamos Paradela acumulando metros de ascenso a marchas forzadas, cuando un pequeño tramo descendente nos revela un nuevo trazado de grandes tuberías: lo seguimos, y pronto el característico sonido del agua delata que estamos llegando a una nueva cascada. Se trata de la cascada o fervenza da Freixa, o también do Xesta, en honor al río que la forma.

El acceso a la cascada es estrecho y en fuerte pendiente, por lo que recomiendo dejar la bici en el inicio del sendero y hacer el camino andando: son poco más de cinco minutos los que lleva llegar a la caída de agua, y la zona es muy tranquila.

Sobrecogidos por la belleza del paraje, continuamos la marcha hacia la aldea de Liñares por un camino empedrado muy hermoso y que requiere cierta destreza si queremos no echar pie a tierra. No obstante, la recompensa vale el esfuerzo: la continuación natural de nuestro sendero atraviesa el río gracias a un hermoso puente de un arco, denominado “ponte dos arrieiros”. Una vez más, la alusión a este antiguo gremio, cuyos miembros se dedicaban a transportar y vender vino de O Ribeiro en las distintas ferias existentes a su paso, como la famosa de Forzáns que se celebraba todos los días 16 de cada mes, hasta llegar a Pontevedra. Asimismo, estos esforzados de la ruta emprendían su camino de vuelta cargados con productos del mar, debidamente conservados en salazón o ahumados, para su posterior comercio y consumo en las tierras del interior ourensano.

Desde este lugar tan cargado de historia continuamos camino, pensativos y sobrecogidos por la dureza de la vida de esta gente, y continuamos ganando metros de altura, primero por asfalto hasta la aldea de A Xesta, y ya posteriormente por una pista forestal, ya metidos en la cresta de la sierra de O Suído.

Ya no dejamos este entorno de pista ancha con magníficas vistas y vegetación de media montaña, pero entre subidas y bajadas cambiamos de sierra y, tras atravesar el Suído, abandonamos los pasos de los arrieiros y en vez de encaminarnos hacia el sureste, a Ribadavia, lo hacemos hacia el noreste, hacia las primeras alturas de la sierra de O Testeiro. Es el momento en el que atravesamos la aldea de Portela de Lamas y ponemos punto y final a nuestro periplo, justo en el mismo punto donde lo iniciamos casi una semana antes.

Más detalles:
Travesía completa
Etapa 1: Portela de Lamas – Ourense
Etapa 2: Ourense – Melón
Etapa 3: Melón – Tui
Etapa 4: Tui – Baiona
Etapa 5: Baiona – Pontevedra

Todas las fotos de la etapa, aquí
Barrio Seixido
Po-255
Canle de Silvoso
Ermida de Santo Domingo
Barrio Tourón
Río Verdugo
Carretera sin pavimentar
Ermida de San Vicenzo
Ermida de Santa Comba
Estación de Servicio
Barrio Xesta
Edificacion
Ermita
Muíño Do Crego
Río Gafos
Bosque
Río Xesta
180 m altura
460 m altura
Línea costera
Río Verdugo
Avenida de Bos Aires
Tubería

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