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pacogime
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Lonxitude

96,06 km

Desnivel positivo

1.749 m

Dificultade técnica

Difícil

Desnivel negativo

1.387 m

Altitud máxima

555 m

Trailrank

31

Altitud mínima

50 m

Tipo de ruta

Solo ida
  • Foto de 2009-08-01 577964
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Tempo

un dí unha hora 18 minutos

Coordenadas

3540

Fecha de subida

28 de junio de 2011

Fecha de realización

agosto 2009
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555 m
50 m
96,06 km

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preto de Ove, Galicia (España)

Después de las predicciones de que hoy iba a llover durante todo el día, un sevillano que también duerme en el albergue nos dice que el tiempo va a cambiar para bien. Salimos Luis y yo a las 9, por una carreterita comarcal por la que subimos un puerto pequeño que en su bajada nos sorprende con un citroen 8 aparcado al lado de una casa. Se trata de un coche de 35 años que según su dueño todavía funciona perfectamente. A las 10, en contra de lo que nos dijo el sevillano empieza una suave lluvia intermitente ques hace llegar mojados al bar donde almorzamos. Después del almuerzo seguimos por el que tenia que ser el último puerto del día y el mas duro de la jornada. El camino sigue yendo por una carreterita muy poco transitada y en la que nos encontramos con otro peregrino extranjero que llevaba la casa a cuestas en una bici bastante rudimentaria. Llegando al final nos desviamos a la izquierda por una pista, en la que después de bajar y encontrarnos con un viejo cocedero de cal empezamos otra vez una ascensión un tanto dura, ya que a parte de su pendiente el terreno mojado dificultaba la circulación. Bajamos bajo un fuerte chaparrón y llegamos a un pueblo donde compartimos mesa con una pareja de peregrinos franceses que van haciendo el camino a pie. Después de la comida el camino, sin ser muy complicado, se hace algo pesado pues era de tierra y estaba bastante embarrado. Finalmente, evitamos un par de estos cogiendo una carretera que iba paralela hasta que llegamos a Baamonde donde se encuentra nuestro albergue, sin duda, el mejor de todos. Tenía un lavadero bastante apañado, cocina, salón, manguera para las bicis y como el día estaba siendo fresco la calefacción estaba encendida con lo que la aprovechamos para secar allí la ropa. Compartimos la mesa con la gente que ya había allí y aprovechamos para contar algunos de los chistes que el vasco nos contó unos días atrás.

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